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Mostrando las entradas de febrero, 2026

Polvo

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Polvo “Arrepiéntete y cree en el evangelio”. Esas palabras del sacerdote, en el miércoles de ceniza fueron una sentencia para nuestras vidas. No fue que hiciéramos vida el evangelio, sino que te arrepentiste de nuestro juramento ante el altar. A leguas se veía que ya lo habías pensado: mal humor, discusión, indiferencia son los patrones del distanciamiento. Y así como en el poema de Benedetti, abandonaste a su suerte mi desafortunado amor y te marchaste. Poco a poco se fue degradando hasta convertirse en polvo. Sin embargo, mi amor no es Fénix y no resurgirá de las cenizas. Bravao, N., De escritos sin par…

Morir en tu piel

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Morir en tu piel No fue planeado. Mi vida es todo, menos planeación. Soy una persona distraída y me dejó vivir. Yo lo llamo libertad, pero mis amigos dicen que es irresponsabilidad. Como haya sido: te miré y casi mecánicamente ya estaba caminando hacia ti. Las palabras fluyeron y quedamos hasta coincidir en el primer beso [robado, dijiste vos) [deseado, pensé yo]. Las caricias se hicieron más intensas y corrieron los jugos del amor, como un exquisito vino. Desaparecí dentro de ti. Desde aquella noche, solo quiero aprender a morir y a estar muerto en tu piel. Quiero morir en tu piel, como en el canto de Willie González. Bravao, N., De escritos sin par…

La mirada

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La mirada Me estremeció más que los ojos, que no eran verdes como el jade ni azules como el mar del caribe, sino como la miel de maple, la mirada profunda, aguda, inhóspita, que atrapa, que, simple y sencillamente, enamora irremediablemente a quien se cruza con ella.  Bravao, N., Del amor y otras cursilerías…

TK30

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TK30 Todo comenzaba con un resfriado común. Se confundía con la influenza, covid o sarampión, que por esos días se había convertido en epidemia; pero la realidad fue muy diferente.  Veinte días con síntomas de gripe, sin mejoría, pero sin complicaciones. Cinco días después aparece una tos intensa que no se quita con medicamento alguno. El paciente casi se debilita hasta sentirse morir; pero en tres días más la tos y los malestares generales van pasando. En el día veintinueve, el paciente se recupera por completo; sus ganas de vivir aumentan; lo invade un estado de bienestar; pero ese es el umbral de la muerte, porque en el día 30, la muerte inexorablemente llega. Los científicos aún no pueden explicar ese procedimiento tan exacto y han bautizado a este nuevo virus como TK30 (The Killer) porque en un periodo de 30 días mata a su huésped. Me encuentro aislado en un hospital de tercer nivel. Estoy en el día 29 de la enfermedad. Sé lo que me ocurrirá el día de mañana. Bravao, N., Escri...