Fado

Fado


Siento que estoy en el lugar equivocado, pero aún así no podría estar en un mejor lugar. Mi pulso se acelera. Mi respiración se agita. Sé que no debo seguir por la recta vereda; pues encontraré la muerte; pero mis pies y todo mi cuerpo se dirige hacia ese lugar con ánimo diligente, como si tuviera que cumplir una misión expedita. No me obedece; sigue su propio rumbo. Está muy cerca el precipicio; me abismo; mis ojos se desorbitan; mi hora llegó


Bravao, Norah, Escritos mortecinos…

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