Fantasma
Fantasma
Se despertó temprano para ir a trabajar; corrió a la ducha; tomó el rastrillo y mirándose al espejo notó que no tenía reflejo. Su preocupación mayor ese día fue no rasurarse. El trabajo debía continuar y las deudas pagarse.
El domingo caminaba a mediodía por el parque, cuando se percató de que su cuerpo no proyectaba sombra pese al intenso sol.
Poco a poco notó qué en su trabajo pasaba inadvertido. Lo mismo le pasaba en su casa, en las calles. Así un día, sin previo aviso, se convirtió en un fantasma. Vivo, pero muerto en vida.
Norah Bravao, Escritos mortecinos
Comentarios
Publicar un comentario