Día de muertos
Esta víspera de día de muertos la viví distintamente. La lluvia no se hizo esperar. Hacía tiempo que no llovía en este día. Mi disfraz improvisado, más que terrorífico, parecía un vengador del futuro con barba y cabello largo. Una forma de desescolarizar la universidad. Las historias de terror contadas a la luz de la luna, en un ambiente no escolarizado, pero cercano al aula: el patio de enfermería. La historia tenía ingredientes que mezclaban realidad con ficción. Pero podría asegurar que una presencia extraña nos vigilaba en ese lugar.
El desfile, los alebrijes, la ofrenda, la visita al panteón forman parte de la tradición que año tras año se renueva. Las situaciones, las personas y los momentos cambian; pero se inmortalizan en recuerdos memorables (Escribir para).
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