Consejo
Consejo
El forastero había caminado durante varias horas por la montaña. La tormenta y la nieve habían hecho más tortuoso su andar, pero él tenía un propósito fijo: llegar a la cima y ver el amanecer al día siguiente y nada lo impediría. Unos aldeanos, al verlo por el camino, le aconsejaron:
–Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer.
El forastero les contestó:
–Agradezco su hospitalidad, pero tengo una misión y no puedo detener la marcha.
El fuereño continuó su camino y entrada la noche fue sorprendido por una manada de lobos hambrientos que lo devoró vivo.
Norah Bravao, Escritos mortecinos…
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