Miércoles con "M" de muerte
Hallazgo
De golpe, percibí un nauseabundo olor a podrido. Me hizo toser en repetidas ocasiones; busqué la fuente del hedor; encontré, en un rincón de la bodega, un cuerpo humano devorado por ratas. No soporté más y vomité junto al cadáver. Mi sorpresa fue mayúscula cuando, al mover el cuerpo carcomido por los roedores, reconocí mi rostro desfigurado. Miré mi antebrazo y noté la “X” qué traía tatuada. Estaba muerto. Acto seguido surgió del piso una sombra que me devoró.
Norah Bravao, Escritos mortecinos…
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