San Juan
San Juan
Los pobladores habían advertido al extranjero que, en el día de San Juan, después de las fuertes lluvias las nubes tocan la tierra y todos debían estar en su casa para evitar perderse en el camino. El forastero, de espíritu aventurero y libre de atavismos, deliberadamente y con una sonrisa en el rostro se adentró en el espesor de la niebla para demostrar a todo el pueblo que la superstición era absurda. Nunca lo volvieron a ver.
Comentarios
Publicar un comentario