Príncipe de este mundo
Príncipe de este mundo
“En aquel tiempo, estando Jesús a la mesa con sus discípulos, se turbó en su espíritu y dio testimonio diciendo:
«En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar».
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.
Uno de ellos, el que Jesús amaba, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía.
Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó:
«Señor, ¿quién es?».
Le contestó Jesús:
«Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado».
Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás”
(Sintió cómo la ambición lo iba devorando desde dentro. En su mente se desplegaban escenas rápidas: el tintinear de las monedas, banquetes junto a Herodes, un asiento distinguido en el sanedrín. La vida que siempre había codiciado por fin parecía al alcance de su mano. Cada palabra, cada gesto compartido con el Nazareno cobraba ahora un nuevo sentido: inversión y cálculo. El mundo, pensaba, estaba a punto de inclinarse ante él).
“Entonces Jesús le dijo:
«Lo que vas a hacer, hazlo pronto»” (Jn 13, 21-33).
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