Crimen pasional
Crimen pasional
–Ya le dije, señor Fiscal, que yo no la maté. Cómo iba a hacerlo si la amaba. Me entregué en cuerpo y alma en esta relación. La familia de ella y nuestros vecinos fueron testigos. Lo juro. Llegué a casa después de mi jornada laboral y la encontré tendida en el suelo. Llamé una ambulancia.
–No me termina de convencer su versión, señor Rodriguez. Cómo explica la sangre y los golpes en el cuerpo. Este caso tiene cara de crimen pasional.
–Al menos permítame ir a despedirme de mi amada, por favor.
–Por ahora no lo puedo retener más, señor Rodriguez, pero la policía lo estará vigilando
Ante el féretro, Rodríguez pensó: “Sabes que siempre te he amado, aunque en los últimos meses tu indiferencia y rechazo, me apuñalaban el corazón. No sé lo qué pasó, pero ya que te perdí en la vida terrenal, seremos una sola carne en el más allá”
Rodríguez sacó una pistola y se disparó en la cabeza.
Bravao, N., Escritos mortecinos…
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