Maaldu Alievo

Maaldu Alievo


Somos reacciones químicas complejas que mantienen la vida. Heidegger afirmó que “el lenguaje es la casa del ser”. Más que química, somos lenguaje: somos palabras. Una persona es, en gran medida, las palabras que se dicen de ella. Te relaciono con las palabras serenidad y entusiasmo, pero para crear un contraste parecido al de un oximorón podría decirte: ‘serenidad desbordada’: desbordada en el entusiasmo, un entusiasmo tranquilo. Fuiste un hombre con el que se disfrutaba estar. Te recordaré como un ser humano que pasó haciendo el bien. Estas líneas más que una elegía, son una imagen refulgente de tu paso por el mundo. Nuestro último encuentro fue en una mesa en la que hablamos sobre el hombre como problema, en el marco del día internacional de la filosofía; pero estoy seguro de que nos volveremos a encontrar. Hasta siempre, Maaldu. 


Aarón Bravo, A mis amigos…


Comentarios

  1. Leer esto me deja una sensación de calma triste, como si el dolor estuviera envuelto en una especie de paz. Se siente la ausencia, pero también una gratitud muy profunda por lo vivido.

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  2. Me hace pensar en cómo alguien puede quedarse en nosotros a través de lo que nos hizo sentir. No es solo nostalgia, es como si su esencia siguiera viva en cada palabra.

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  3. Hay una mezcla muy fuerte entre despedida y permanencia. Duele porque es un adiós, pero al mismo tiempo reconforta la idea de que no se va del todo.

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  4. Me transmite un cariño muy sereno, sin desesperación, como cuando aceptas la pérdida pero eliges recordar desde lo bonito y lo luminoso.

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  5. Se siente como un abrazo que ya no se puede dar, pero que aún existe en la memoria. Es una forma muy humana de seguir queriendo a alguien incluso después de su ausencia.

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