¿Qué sucedió?

¿Qué sucedió?


La bicicleta me ha llevado por caminos diversos, lugares que no son de fácil acceso y que uno no sabe lo que se va a encontrar. Recuerdo que iba rodando solo a pie de carretera y no supe cómo salió a mi encuentro una perrada. Un ciclista está acostumbrado a ser perseguido por los perros, pero en aquella ocasión, eran demasiados, 15 o más. Sentí miedo porque seguían llegando a mí. Luego mi miedo se convirtió en espanto, porque identifiqué a varios cachorros. Estaban tan interesados en alcanzarme que no medían el peligro de ser atropellados por los carros que pasaban a toda velocidad. Me bajé de la bici; los enfrenté y los incité a que regresara a sus hogares. Se desconcertaron, pero luego de insistir, se marcharon. Después he vuelto a pasar por ese paraje y les he llevado croquetas. Así surgió una especie de amistad.


Luego de mucho tiempo de ausencia, esta semana regresé con croquetas para mis amigos, pero el camino estaba vacío: ni un ladrido. Solo el ruido de los autos, como si sus patitas nunca hubieran estado ahí. ¿Qué sucedió? Temo lo peor. Los echaré de menos.



Aarón Bravo, A mis amigos…


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